Tecnología en las aulas

Tecnología en el aula: ¿beneficio o perjuicio?

Quizás le resulte cansino seguir escuchando la ya tan sonada frase “la tecnología está presente en todos los aspectos de nuestra vida” pero no deja de ser la realidad. El aula es uno de los lugares que se ha visto invadido por la tecnología y ha tenido que aprender a adaptarse a los cambios que ésta provocaba.

Integrar la tecnología en el aula no significa únicamente que se coloquen pizarras digitales y se ponga a disposición de los alumnos ordenadores o tablets. Conlleva, a su vez, un cambio de las metodologías de enseñanza, ajustando las técnicas tradicionales a los nuevos tiempos. El uso cotidiano que hacen los jóvenes de la tecnología favorece que este modelo esté teniendo buena acogida. Además, los escolares fuera del horario de clase pueden complementar los conceptos estudiados desde sus móviles, usando algunas de las múltiples apps educativas disponibles hoy en día. De hecho, educación es una de las categorías más populares en los markets de aplicaciones.

El pasado enero se celebró la feria anual BETT, el mayor evento internacional dedicado a tecnologías educativas, se dieron cita profesores, pedagogos, políticos, expertos y desarrolladores para mostrar sus últimas propuestas y dialogar sobre el futuro de la educación. Todo apunta a una mayor integración de la tecnología en los contenidos pedagógicos, se camina hacia una enseñanza personalizada que construye la oferta formativa en función de las necesidades de cada estudiante.

Desarrollos tecnológicos de otros sectores también repercuten en el aula, fomentando un aprendizaje dinámico y activo. Tal es el caso de los kits de robótica educativa que pueden ayudar a estimular la motivación por las ciencias y, especialmente, por la informática y la ingeniería. Asimismo las impresoras 3D, de las que ya les hablamos en nuestro blog (enlace), empiezan a encontrar su sitio en los centros ya que permiten traer al mundo físico algunos de los conceptos que se estudian como, por ejemplo, la estructura de un átomo o algunas partes de la anatomía del ser humano para las clases de biología.

Algunos institutos han puesto en marcha iniciativas pioneras en las que los móviles de los alumnos son un elemento más de la clase, usado para buscar información, consultar diccionarios e incluso hacer fotos de los deberes. En general, los profesores reconocen que gracias a la tecnología se mejora el aprendizaje y se genera mayor motivación en los alumnos. Enseñarles a usar la tecnología desde pequeños es también una forma de prepararlos para el futuro laboral que se encontrarán.

¿Todos los colegios opinan igual?

Estando en el siglo XXI parecería lógico pensar que todos fueran defensores de integrar la tecnología en el aula. Nada más lejos de la realidad. Existe todavía una gran masa, de mentalidad más conservadora, que no ve con buenos ojos que un niño pueda usar un móvil o una tablet en clase. Incluso se han aprobado leyes que prohíben su uso y algunos colegios castigan a los alumnos que osan usar sus dispositivos en horas escolares. Entre los defensores de este tipo de medidas hay un cierto temor a que desarrollen una dependencia tecnológica, que el uso del teléfono inhiba que presten atención al docente o que produzca un cierto aislamiento social. Da la sensación que quieren ir contra marea, si el resto del día los alumnos viven conectados al mundo digital que les rodea por qué desconectarlos en las horas que pasan en el colegio.

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