Higiene postural

Tecnología, un lastre para la higiene postural

En los últimos años la tecnología ha evolucionado de manera inimaginable, produciendo cambios sorprendentes en la vida diaria de las personas. Sin embargo, hay aspectos donde la influencia de la tecnología no resulta tan positiva. Uno de los principales damnificados es la higiene postural.

Los trabajos de oficina que implican usos prolongados del ordenador acaban generando dolencias en los usuarios. Las partes del cuerpo más afectadas por la postura adoptada frente a la pantalla son: el cuello, los hombros, la columna, las muñecas y los ojos. Para intentar paliar estos efectos nocivos es importante seguir unas determinadas pautas como, por ejemplo, la distancia mínima entre el monitor y los ojos debe ser en torno a 50 centímetros. La posición y altura de la silla debe ajustarse de forma que se apoye correctamente la espalda, formando ángulos de 90 grados en las piernas y los brazos.

Además, el hecho de trabajar sentados ha derivado en una expansión del sedentarismo entre la población. Según la Organización Mundial de la Salud, el 60% de la población no realiza actividad física a diario. Los expertos recomiendan la práctica de deporte ya que repercute positivamente no solo en la salud sino también en la productividad. Hacer deporte permite liberar endorfinas que ayudan a reducir el estrés acumulado durante la jornada laboral.

Independientemente del nivel de actividad física que se realice, es importante tomar descansos periódicos mientras se trabaja. En algunos momentos de máxima concentración es posible llegar a perder la noción del tiempo y olvidar las horas invertidas frente a la pantalla. Existen programas para el ordenador que notifican cuando es momento de hacer una pausa. Algunos de los más utilizadas son: Workrave, Eyeleo y Big Stretch Reminder.

Los ordenadores no son los únicos que perjudican la higiene postural. Estudios recientes han demostrado que la posición adoptada para utilizar el smartphone tampoco es la más recomendable ya que obliga a forzar la vista y a encorvar el cuello. De hecho, desde la aparición de los teléfonos inteligentes los doctores han constatado un aumento vertiginoso de los casos afectados por neuralgia occipital, un problema que comprime los nervios de las cervicales. Según un estudio publicado por la revista Surgical Technology International, inclinar la cabeza 60 grados equivale a una presión de unos 27 kilos sobre la columna vertebral.

El objetivo de este artículo no es ni mucho menos ser catastrofistas ni limitar el uso de los dispositivos electrónicos sino concienciar sobre la necesidad de corregir la posición mientras se utilizan con el fin de evitar problemas de salud.

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