Angela Ruiz Robles

Ángela Ruiz Robles, otra española olvidada

Si te pregunto en qué lugar nació el libro electrónico probablemente lo último que me dirías es que fue en España. Actualmente el invento se le atribuye a Micheal Hart, y sin embargo, fue una española, Ángela Ruiz Robles, quien ideó el mismo.

En uno de sus últimos doodles Google quiso recordar a la madre del eBook, a la que pocos conocen o recuerdan (enlace).

El gran invento de Doña Angelita

Ángela Ruiz Robles nació en 1895 en León, donde estudiaría magisterio e impartiría sus primeras clases de taquigrafía, mecanografía y contabilidad mercantil. Era el comienzo de una vida dedicada a la educación y la pedagogía.

Con 23 años se trasladó a Ferrol (A Coruña), lugar donde pasaría el resto de su vida. Compaginó su labor como docente con la de inventora, siendo una de las pocas de las que se tiene registro en España. Además, dio conferencias y llegó a escribir una gran obra científica, compuesta por hasta 16 libros, de entre los que destaca el atlas científico-gramatical, con el cual trataba de dar a conocer España a través de la gramática, sintaxis, morfología, ortografía y fonética.

Uno de sus proyectos fue la máquina taquimecanográfica, pero su mayor invento es el precursor del libro electrónico, lo que llamó la enciclopedia mecánica. Lo desarrolla con tres objetivos: aligerar el peso de las mochilas de los estudiantes, hacer más atractivo el aprendizaje y adaptar la enseñanza al nivel de cada uno. Su libro consistía en dos partes:

  • En la primera se encontraban los conocimientos básicos como la lectura, la escritura, la numeración y el cálculo. Presionando letras y números se podían formar sílabas o palabras, y realizar operaciones.
  • La segunda estaba compuesta por temas y materias adicionales, contenidos en carretes y bobinas que se podían agregar o quitar.

El dispositivo incorporaba sonido para facilitar las explicaciones; y luz, de manera que se pudiera utilizar en la oscuridad. Por si fuera poco, contempló la posibilidad de añadir futuras mejoras como los pulsadores de voz o el uso de diferentes idiomas. Desde luego, todo un adelanto para la primera mitad del siglo XX.

No obstante, la enciclopedia mecánica no llegó a ver la luz, pues ninguna empresa española quiso comercializarla y Doña Angelita, como la llamaban sus alumnos, no quiso irse a Estados Unidos donde sí le ofrecieron dicha posibilidad.

Recibió diversas distinciones que reconocieron su labor y en 1975, con 80 años, murió, dejándonos otro invento en el cajón y su nombre en el olvido.

 

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